miércoles, 24 de junio de 2015

SUEÑO Y MEMORIA EN LA VEJEZ

La fase REM (Rapid Eye Movement) es la quinta etapa del sueño, comienza aproximadamente 90 minutos después que nos dormimos y se caracteriza por el movimiento acelerado de los ojos. También es conocido como sueño de ondas lentas.
Durante esta fase del sueño, el ritmo del corazón y la respiración se aceleran, la presión arterial aumenta y no podemos controlar la temperatura de nuestro cuerpo. Además aumenta la actividad cerebral, en ocasiones mayor a cuando estamos despiertos. Sin embargo, el resto del cuerpo está paralizado debido a que el cuerpo no libera un aminoácido llamado glicina.


La disminución del sueño REM predice el deterioro de la memoria en personas mayores, según un estudio que se publica en la edición online de Nature Neuroscience. El trabajo ayuda a explicar por qué las personas de más edad no se benefician tanto como las jóvenes de las consecuencias de dormir bien.

Es conocido que la cantidad de sueño REM se correlaciona en los adultos más jóvenes con el grado de consolidación de la memoria durante el sueño. Teniendo esto en cuenta, Matthew Walker, de la Universidad de California en Berkeley, y sus colaboradores pidieron a un grupo de personas tanto jóvenes como mayores que memorizen un conjunto de palabras.

A continuación, solicitaron a cada uno de los participantes que repitiesen los términos aprendidos antes y después de dormir durante toda una noche.
Como se esperaba, la capacidad para recordar era considerablemente menor entre las personas mayores, quienes también mostraban diferentes grados de pérdida de sustancia gris en el córtex prefrontal medial. Los autores comprobaron que esta reducción de sustancia gris predecía la pérdida de sueño de ondas lentas en los ancianos. A su vez, la disminución del sueño de ondas lentas resultó ser un buen predictor de la pérdida de capacidad memorística en las personas de edad avanzada.


Referencias:
El sueño no REM, indicador de memoria en mayores.
http://search.proquest.com/docview/1281974244?accountid=45097

domingo, 3 de mayo de 2015

Nutrición en la Vejez



Es fundamental llevar una nutrición adecuada en los adultos mayores ya que permitirá preservar y mantener la salud, así como limitar complicaciones que son frecuentes en ese momento de su vida. 

Es muy importante llevar una dieta balanceadas que aporte una nutrición equilibrada y saludable. Cuando los adultos mayores incorporan dietas saludables pueden revertirse o retrasarse muchos de los cambios asociados al proceso de envejecimiento.


Frecuencia: Deben comer aproximadamente cuatro veces al día.  Es común que las personas mayores no coman en la noche, sin embargo, es importante mantener siempre una comida liviana al atardecer que evitará un largo período de ayuno y mejorará una serie de funciones metabólicas en el organismo.
Cambios: El proceso de envejecimiento se suele acompañar de una reducción significativa de la actividad física que contribuye aún más a la pérdida de la masa muscular. Por ello, es muy importante que aumenten su actividad física. Esta tiene innumerables beneficios tales como aumentar el apetito y por ello la ingesta de alimentos. Este cambio se traducirá en una mayor ingesta nutrientes, como proteínas, carbohidratos, vitaminas, minerales y otros componentes saludables presentes en los alimentos, especialmente en frutas, verduras y legumbres, que beneficiarán su estado de salud.
¿Que alimentos consumir? El consumo de productos lácteos descremados como leches o yogurt es primordial, ya que si bien la absorción de calcio está disminuida a esta edad, una mayor ingesta diaria significará una mayor ingesta absoluta de calcio. Los productos sin lactosa son una buena alternativa para los que presenten molestias digestivas ocasionados por la lactosa como flatulencia y malestares. Un aporte adecuado de lácteos es también una buena fuente de proteínas que contribuirá a evitar la pérdida de masa muscular.
Finalmente, es esencial beber agua porque los ancianos son más vulnerables a la deshidratación como resultado de una disminución de la función del riñón y porque tienen un menor contenido de agua corporal. 


Referencia:
Alimentos y Salud
http://www.alimentosysalud.cl/index.php?option=com_content&view=article&id=19&Itemid=106

viernes, 17 de abril de 2015

Caídas en la Vejez

En la niñez, las caídas no suelen ser de gran importancia y existen mínimas consecuencias, sin embargo, en los ancianos es más habitual y de mayor efecto, que en general se extienden a una pérdida significativa de la independencia funcional. 
Consideradas como un importante problema de salud en la vejez, son el resultado de una compleja interacción entre factores biomédicos, fisiológicos, psicosociales y ambientales.




Las caídas se producen como consecuencia de la interacción de factores intrínsecos, que dependen del propio paciente, como los efectos propios del envejecimiento, enfermedades crónicas (Ej. demencia, disminución de la agudeza visual, alteraciones de la marcha, anemia, enfermedades cardiopulmonares, incontinencia urinaria, uso de psicofármacos, etc.) y factores extrínsecos como las características del medio ambiente (Ej. iluminación inadecuada, pisos resbalosos, peldaños de escaleras en mal estado, calzado inapropiado, falta de apoyo familiar, etc.).

Además las caídas pueden provocar daños directos, como también condicionar el desarrollo del denominado síndrome de inmovilismo, donde todos los aparatos y sistemas sufren las consecuencias de la pérdida del movimiento. Algunos pacientes pueden sufrir un estado de apatía, inseguridad, temor a caer y desconfianza para reasumir sus actividades de rutina.

Se estima que al año, el 30% de personas mayores de 60 años sufre al menos una caída y la frecuencia aumenta a más del 50% cuando consideramos a los mayores de 80 años y adultos mayores hospitalizados y residentes de casas de reposo.

Medidas de prevención:
  1. Control adecuado del paciente y de sus enfermedades crónicas.
  2. Detección y tratamiento de la hipotensión ortostática.
  3. Mejorar las competencias neurosensoriales: movilidad, audición y visión.
  4. Mantener un buen nivel de actividad física, observando cuidadosamente fuerza muscular, balance y coordinación.
  5. Reducir el consumo de fármacos, especialmente de aquellos con efectos sobre el sistema nervioso central.
  6. Uso apropiado del calzado y de ayudas para la deambulación.
  7. Control del entorno: iluminación, pisos, pasamanos, muebles adecuados, facilidad para la circulación, asideros en los baños, utensilios cercanos y colocar interruptores cerca del paciente.
  8. Enseñar al paciente a levantarse en caso de una caída.
  9. Evitar la sobreprotección en caso de una caída.
  10. Mantener una comunicación fluida con el resto del equipo multidisciplinario.

En caso de producirse una caída es fundamental mantener la calma, evaluar los signos vitales y el nivel de conciencia, pedir ayuda, no movilizar al paciente si se tiene la sospecha de una contusión vértebro medular, verificar daños y dar al personal de salud toda la información necesaria para una atención adecuada.


Referencias:
  • Sociedad de Gerontología y Geriatría del Perú.
  • http://www.sggperu.org/index.php?option=com_content&view=article&id=14:nota-de-prensa-sobre-las-caidas-en-adulto-mayor&catid=8:latest

domingo, 5 de abril de 2015

¿Andropausia?

La testosterona es una hormona que tiene efectos muy especiales en el organismo del varón. Se produce principalmente en los testículos, aunque también en las glándulas suprarrenales, que se encuentran sobre los riñones. Esta tiene que ver con el metabolismo de las proteínas y es esencial para el buen funcionamiento sexual, en especial para la erección; tiene influencia sobre varias actividades como la producción de células sanguíneas en la médula de los huesos, el metabolismo de las grasas y los carbohidratos, la función del hígado, el crecimiento de la próstata y la formación de hueso.
Entonces la andropausia es el equivalente masculino de la menopausia, tanto así, que hay quienes conocen a este síndrome como "menopausia masculina". Se caracteriza por una serie de cambios fisiológicos asociados con el envejecimiento como disminución del libido o apetito sexual, osteoporosis, pérdida de la memoria, baja en la función respiratoria y cardíaca, problemas de balance y pérdida de fuerza muscular.
El doctor John Morley, de la Universidad de San Luis Missouri, una de las autoridades mundiales en el campo de la Geriatría, ha llamado a esta condición deficiencia de andrógenos en el  hombre maduro, ADAM, por sus siglas en ingles (Androgen Deficiency in Aging Males).
"Una diferencia importante entre la andropausia y la menopausia es que la primera se inicia más lentamente, instalándose de forma gradual. El climaterio femenino es mas fácil de diagnosticar porque presenta una serie de síntomas muy obvios, como los bochornos. La andropausia en cambio, es mas difícilmente identificable, porque no ha sido bien reconocida aun, tanto por el publico como por los médicos. Sin embargo,  el concepto de menopausia masculina o andropausia, se ha divulgado y aceptado en los últimos 4 años.El  descenso en los niveles de testosterona que ocurre durante el envejecimiento es en la actualidad, un problema bien identificado, a pesar de ello sigue existiendo un gran desconocimiento de la andropausia como tal y de su tratamiento", dice Morley.
Andropausia, un tema serio
Además del impacto que dicho síndrome puede tener en la calidad de vida, hay otros efectos silenciosos y de largo plazo que son más difíciles de rastrear: aumento del riesgo cardiovascular y osteoporosis.
En un individuo sano, el hueso se pierde y reconstruye constantemente, en aquellos que sufren de osteoporosis, se pierde más hueso del que se regenera.
Los resultados de un estudio llevado recientemente a cabo en China, sugieren que la administración de un derivado de la testosterona (Andriol) puede prevenir males cardíacos en hombres maduros. En el estudio se comprobó un aumento del suministro de sangre al corazón, lo que resulto en una disminución significativa de la "angina de pecho" (dolor de pecho y dificultad para respirar) en quienes recibieron el tratamiento con Andriol, además de una disminución en los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre.
"Mientras menor el  nivel de testosterona, mayores los riesgos de enfermedad cardiaca coronaria", dice Morley.
Fuente:
Goldbard, E. (2001, Feb 03).¿ Existe la andropausia? 
http://search.proquest.com/docview/310605756/271C720FBE2641A6PQ/1?accountid=45097

Depresión en el adulto mayor

La depresión puede causar grandes sufrimientos y trastorna la vida cotidiana. Afecta a un 7% de la población de ancianos en general y representa un 1,6% de la discapacidad total (AVAD) en los de 60 años de edad y mayores. En los establecimientos de atención primaria de salud la depresión no se diagnostica ni se trata como debiera. Es frecuente que los síntomas de este trastorno en los adultos mayores se pasen por alto y no se traten porque coinciden con otros problemas de esa etapa de la vida.
Los adultos mayores con depresión tienen un desempeño más deficiente por comparación con los que padecen enfermedades crónicas como las enfermedades pulmonares, la hipertensión arterial o la diabetes sacarina. Este trastorno también aumenta la percepción de tener mala salud, la utilización de los servicios médicos y los costos de la asistencia sanitaria.
Promoción de la salud
La salud mental en los ancianos se puede mejorar mediante la promoción de hábitos activos y saludables. Ello supone crear condiciones de vida y entornos que acrecienten el bienestar y propicien que las personas adopten modos de vida sanos e integrados. La promoción de la salud mental depende en gran medida de estrategias conducentes a que los ancianos cuenten con los recursos necesarios para satisfacer sus necesidades básicas, tales como:
  • protección y libertad;
  • viviendas suficientes mediante políticas apropiadas;
  • apoyo social a las personas mayores y a quienes cuidan de ellas;
  • programas sanitarios y sociales dirigidos específicamente a grupos vulnerables como las personas que viven solas, las que habitan en el medio rural o las aquejadas de enfermedades mentales o somáticas;
  • programas de prevención de la violencia o maltrato en contra de los adultos mayores;
  • programas de desarrollo comunitario.
Fuente:

  • OMS. La Salud Mental y los adultos mayores. (2013)

sábado, 4 de abril de 2015

El miedo a envejecer

El miedo a perder la juventud y con ella vigor, belleza, salud, capacidad para valerse por si mismos y hasta la vida, es tal que ha provocado el surgimiento de un nuevo concepto y su consecuente movimiento: el antienvejecimiento.
Nadie desea sobrepasar la linea de la adultez, ubicada alrededor de los 50 años, para alcanzar la ancianidad, y en el afán de evitarla, la mayoría probaría lo que sea con tal de no sobrepasar jamas los 30.
El rechazo al natural transcurrir del tiempo es tan fuerte que, aunque casi 600 millones de personas en el planeta sobrepasan los 60 años de edad, ni siquiera la palabra ancianidad se afronta; hay términos alternativos para definir a quienes llegan a esta etapa: personas de edad avanzada, adultos mayores, personas con juventud acumulada, 
"El problema es que se ve erróneamente a la vejez como periodo de decadencia, de perdida de fuerza física, de facultades mentales; se asocia a la perdida de vigor o energía vital, por eso se le rechaza", considera el psicólogo Americo Ocanas.
También influye en esta actitud, opina el geriatra Amador Macias, la tendencia que hay a orientarlo todo a la juventud: moda, belleza, trabajo, entretenimiento y diversión.Por eso, en lugar de cuidarse para vivir muchos años con salud, la gente se concentra en hacer todo lo posible por verse mas joven, agrega el especialista en ancianos.Mas allá del antienvejecimiento, agrego Ocanas, habría que asumir la vejez como algo natural, aceptarla y capitalizarla."Habría que vivir cada instante de nuestra existencia de acuerdo a la etapa que vivimos, como joven disfrutar lo mismo que como adulto", expresó.
Y como dicen sabiamente: No se trata de agregar años a la vida sino vida a los años.
Fuente: 
Envejecer: El gran temor. Ruano Silvia
http://search.proquest.com/docview/316247995/CB7B92D658E44C79PQ/1?accountid=45097

Salud Mental en los Ancianos



Más de un 20% de las personas que pasan de los 60 años de edad sufren algún trastorno mental o neural (sin contar los que se manifiestan por cefalea) y el 6,6% de la discapacidad en ese grupo etario se atribuye a trastornos mentales y del sistema nervioso. La demencia y la depresión son los trastornos neuropsiquiátricos más comunes en ese grupo de edad.}

 A lo largo de la vida son muchos los factores sociales, psíquicos y biológicos que determinan la salud mental de las personas. Además de las causas generales de tensión con que se enfrenta todo el mundo, muchos adultos mayores se ven privados de la capacidad de vivir independientemente por dificultades de movilidad, dolor crónico, fragilidad u otros problemas mentales o físicos, de modo que necesitan asistencia a largo plazo.


La salud mental influye en la salud del cuerpo, y a la inversa. Por ejemplo, los adultos mayores con enfermedades como las cardiopatías presentan tasas más elevadas de depresión que quienes no padecen problemas médicos. Por el contrario, la coexistencia de depresión no tratada y cardiopatía en una persona mayor puede empeorar esta última.
Los ancianos también son vulnerables al descuido físico y al maltrato. El maltrato de las personas mayores no se limita a causar lesiones físicas sino también graves problemas psíquicos de carácter crónico, como la depresión y la ansiedad.
Datos de interés:
  • La proporción de personas mayores está aumentando rápidamente en todo el mundo. Se prevé que en el año 2100 la cantidad de personas de 60 años de edad o mayores aumente más de tres veces.
  • La salud mental y el bienestar emocional tienen la misma importancia en la edad mayor que en cualquier otro periodo de la vida.
  • Los trastornos neuropsiquiátricos representan el 6,6% de la discapacidad total (AVAD) en este grupo etario.
  • Aproximadamente un 15% de los adultos de 60 años o mayores sufren algún trastorno mental.
Referencias:

http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs381/es/
http://www.who.int/ageing/publications/alc_embrace2001_es.pdf?ua=1